16 de agosto de 2018
Los relojes automáticos no se detienen. No dependen de la duración de una batería o pila, ni necesitan que se les dé cuerda.
Actualmente todos los dispositivos dependen de la energía, pero el mecanismo de los relojes automáticos está constituido por un pequeño prodigio técnico que los hace funcionar de forma constante.
Con un apretón de manos o un simple balanceo del brazo de la persona que lleva el reloj basta para perpetuar el reposado tic-tac de las manecillas del reloj.