Puesta a punto post-vacaciones: cómo eliminar los efectos del salitre, la arena y el cloro en tu reloj
El final del verano y la vuelta a la rutina en septiembre suelen pasar factura a los relojes de uso diario y deportivo. La exposición continuada al agua salada del mar, el cloro de las piscinas y los microgranos de arena somete a las cajas y biseles a un desgaste invisible pero constante. Aunque muchas piezas cuentan con una resistencia al agua inicial, los agentes químicos y los sedimentos degradan los materiales protectores con rapidez, haciendo imprescindible una revisión técnica especializada al regresar de las vacaciones.
La arena de playa representa uno de los mayores peligros mecánicos para cualquier guardatiempos, ya que sus partículas microscópicas se alojan en las juntas de los pulsadores, el bisel giratorio y entre los eslabones del brazalete. Al accionar un pulsador o girar el bisel con suciedad acumulada, los sedimentos actúan como un abrasivo que desgasta el metal y deteriora las juntas tóricas de goma. Por su parte, el salitre cristalizado genera una corrosión acelerada en el acero y las coronas roscadas, bloqueando mecanismos que requieren suavidad milimétrica para su correcto funcionamiento.
En Sertec de Relojería, aplicamos un protocolo exhaustivo de puesta a punto tras el periodo estival. El primer paso consiste en desensamblar el armis y la caja para someterlos a cubas de limpieza por ultrasonidos con soluciones neutras específicas. Este proceso desprende de forma segura cualquier resto de sal, cloro o arena sin dañar los acabados cepillados o pulidos de la pieza, asegurando que cada componente exterior recupere su pureza y movilidad original.
La intervención técnica se completa con la sustitución preventiva de las juntas de estanqueidad en la tapa trasera, el cristal y la corona. Estas gomas, habitualmente de nitrilo o silicona, pierden elasticidad ante la combinación de altas temperaturas y químicos del agua, anulando su capacidad de sellado. Una vez renovadas, el reloj se somete a ensayos de hermetismo por vacío y presión de aire en maquinaria homologada, certificando que el calibre interior queda totalmente protegido frente a la humedad ambiental durante todo el otoño e invierno.
Acudir a un servicio técnico profesional en septiembre previene averías estructurales que a medio plazo pueden derivar en oxidaciones costosas. Si notas el bisel endurecido, falta de suavidad al dar cuerda o simplemente has utilizado tu pieza en entornos acuáticos durante el verano, un diagnóstico a tiempo preserva la vida de tu calibre. En nuestro taller oficial de relojería de Madrid te ofrecemos un peritaje rápido y transparente para que tu reloj afronte el nuevo curso con la máxima precisión y seguridad.